Sistema límbico

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Si la corteza prefrontal es la gerente, el sistema límbico es el motor emocional. Es como el acelerador de un coche. En la adolescencia, este acelerador está muy sensible, por eso reaccionamos rápido y sentimos todo con mucha intensidad. Lo que antes te daba igual, ahora te emociona o te enfurece.


No estás exagerando, tu cerebro está diseñado para sentir fuerte en esta etapa.


¿Qué es y dónde se ubica?

El sistema límbico es el centro de emociones de nuestro cerebro. Está en la parte media, como en el corazón del cerebro. Ahí procesamos el miedo, la alegría, el enojo y también la nostalgia. También nos hace repetir lo que nos gusta. Por eso cuando algo te divierte mucho, quieres volver a hacerlo una y otra vez. Es tu sistema límbico pidiendo más.


emociones

La búsqueda de emociones fuertes

¿Alguna vez has sentido que necesitas música a todo volumen, una película de terror o hacer algo que da un poco de miedo? Eso es tu sistema límbico empujándote a buscar emociones nuevas. No es rebeldía, es biología. Nuestro cerebro nos pide adrenalina, riesgos controlados, experiencias intensas. No queremos problemas, pero a veces no medimos bien los peligros porque la razón aún no frena lo suficiente.

Aquí te dejo una lista de canciones de mis artistas favoritos que estoy seguro que ayudan a describir lo que se siente ser adolescente:


  • Ribs de Lorde

  • ribs
  • The Spins de Mac Miller

  • spins
  • Getting Older de Billie Eilish

  • older
  • Teenage Dream de Olivia Rodrigo

  • dream

    Espero que puedas escucharlas y que sean de tu agrado.

    Recompensas inmediatas vs. consecuencias

    El sistema límbico quiere todo y lo quiere ya. Comer el postre antes de la cena, ver un video más en lugar de hacer la tarea, contestar rápido cuando estamos enojados. Luego llegan las consecuencias: el malestar, el regaño, el arrepentimiento. La razón ve lo que pasa después, pero la emoción es más rápida y más fuerte. Por eso es tan difícil decir "no" a lo que queremos en este momento.


    sistema

    Cuando las emociones ganan a la razón

    Todos hemos mandado un mensaje enojado que luego quisimos borrar. Todos hemos dicho algo hiriente sin pensar. La emoción es rápida, la razón es lenta. No es culpa, es aprendizaje. Lo importante es notar cuándo pasa. Si puedes identificar "ahora estoy actuando solo con emociones", ya ganaste mucho. Podemos aprender a frenar un poquito antes. No se trata de no sentir, sino de darnos un espacio para decidir.


    mensaje

    Mensaje arriesgado