Por último, pero para nada lo menos importante, son las consecuencias de estas conductas, uno de los ejemplos más comunes es que derivado de pensamientos y conductas depresivas se toman malas decisiones como lastimarse a uno mismo o a otras personas. Sin embargo, algo de lo que no se habla mucho, es del daño mental que puede ocasionar, ya que se suele reprimir mucho los sentimientos, lo que llega a provocar estrés y frustramiento que solo se van acumulando y en algún momento estallan y no es para nada bueno.